Estos individuos NO SON GALGUEROS deben ser tratados como delincuentes, pero nunca como galgueros. La justicia debe perseguir estas acciones y no considerarlas como actos menores. Las operaciones Harry y Clavijo deben significar el inicio de un cambio de mentalidad por parte de la Justicia y la clase política. Los autores de actos como éste sucedido en Albacete deben ser perseguidos y debe caer sobre ellos todo el peso de la Ley, pero para ello hay que endurecer las penas y considerar el robo y el maltrato a los animales como delito.
Fotografías de Rubén Serrallé.
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